Los Palmeras: La revancha de los negros cumbieros

Entrevista

Con 44 años de trayectoria y 40 discos editados, el grupo tropical santafesino vuelve al Gran Rex este domingo para poner a bailar a todo el mundo. Aquí, Cacho Deicas y Marcos Camino repasan una amistad indestructible y defienden con canciones el sentimiento popular.
Como un carpincho paseando por Florida, el micro de gira de Los Palmeras no pasa desapercibido frente al hotel donde se hospedan en plena Avenida de Mayo. Ahí mismo, Marcos Camino y Rubén Héctor "Cacho" Deicas posan para la foto que ilustra esta nota y son furor. "¡Ay, boluda, son Los Palmeras!", aúlla un trío de colegialas y se excita con la selfie con las dos sexagenarias estrellas tropicales. Otro, más grande y elegantemente trajeado, se acerca y les rinde reverencia agachando la cabeza. "¡Cómo ganan ustedes dos en la calle!", les dicen."Es porque está el micro, si nos llevás dos cuadras más para allá no nos conoce nadie", responden a dúo y se ríen de su propia fama. Mientras tanto, piensan en las canciones que pondrán a bailar a todo el mundo este domingo en el Gran Rex.

"Eramos pobres, vivíamos en barrios humildes. Pero somos cabezones. Y en estas cabezas te entra un sueño como el nuestro y todo junto".

La secuencia sirve para explicar dos cosas: en primer lugar, Los Palmeras son un fenómeno popular que atraviesa generaciones y clases sociales como un puñal; en segundo plano, que a pesar de llevar 38 años juntos al frente del principal grupo de cumbia santafesina con 40 discos editados, su rostro es menos familiar que su música. Todo el país podría entonar el estribillo de El Bombón asesino, pero pocos identificarían a esta dupla en un supermercado. Y ese anonimato sólo se explica desde el ninguneo que pesa sobre la movida tropical y sus protagonistas. Así, quizás, su mayor mérito haya sido creer y hacer crecer en la cabeza de dos humildes obreros metalúrgicos, un sueño tan grande como el que terminaron viviendo.
"En la fábrica nilo pensábamos. Eramos pobres, vivíamos en barrios humildes. Pero somos cabezones. Y en estas cabezas te entra un sueño como el nuestroy todo junto. Somos amigos desde la pubertad, de los bailes populares. Comenzamos con grupos diferentes pero siempre existió la amistad. Al principio ser músico era sólo un hobby. No pensamos que la vida nos iba a unir de esta manera y que íbamos a terminar juntos tantos años: fue con respeto yaprecio. Todo lo que se puede pedir de dos amigos, lo tenemos. Se fue dando porque Dios quiso, y nos premiócon un tema que nos consagró como El Bombón. Ahí explotó todo", repasaMarcos, mientras prende otro cigarro. Esas gargantas no raspan porque sí,vieron pasar mucho humo y más noches.

"Músicos que tocaban rock o música pop nos trataban como "los negros que tocan cumbia". No guardamos rencores ni estamos resentidos. El tiempo echó por tierra todo eso. Que uno sea negro y le guste la cumbia no significa que sea una mala persona", dice Camino.

Es increíble cómo una canción puede cambiar el rumbo de un grupo...

Camino: Por suerte llegó en un momento en el que ya estábamos macerados. No éramos pibes que se le subía el humo a la cabeza. Veníamos hace años buscando ese éxito. Fue un espaldarazo a nivel mundial. Lo usaban hasta las selecciones nacionales de fútbol, básquet y hockey en sus vestuarios, los boxeadores para salir a pelear.

Cacho: Lo terminaron versionando en distintos idiomas: japonés, árabe, piamontés, mirá el alcance que tuvo. Fue un exitazo.

¿Cómo fue que Santa Fe se convirtió en un semillero de cumbia?

Cacho: Hubo un furor con la llegada del Cuarteto Imperial a la Argentina. Creo que se acentuó en Santa Fe porque nuestra historia de vida se parece. Ahí empezó la movida, en el año 64, y nosotros empezamos a versionar sus canciones. Luego llegaría el tiempo de generar nuestras propias composiciones.

Camino: Cuando aparece el Cuarteto Imperial traeun sonido distinto, donde el acordeón ya no era para tocar vals, tango y valesana, sino para tocar música alegre, en el caso mío que es mi instrumento, me cautivó. Quise ser parte de esa nueva ola. En aquel tiempo cada uno tenía su trabajo, y nos juntábamos los sábados, el día de ensayo. Ganábamos para pagar las deudas de la compra de ropa, equipos, instrumentos. Construir una identidad nos costó años, y de ahí no salimos más. Hemos grabado rock, chamamé, tango, de todo en ritmo de cumbia. Más tarde, cuando empezamos a componer, nos separamos un poco de lo colombiano a partir de las historias. Letras más profundas y románticas. La base de la cumbia santafesina siempre fue el romanticismo, como en el caso de Leo Mattioli. El amor nunca muere, el que sintió mi bisabuelo, mi abuelo, mi padre y yo, es el mismo que va a sentir mi hijo. Cantar para la familia, decir lo que muchos quieren decir y no pueden. Es bastante surtidita la temática.

"Tenemos un comentario de Patricio Rey (sic), de que el cover que más le gustaba de los que había escuchado era el que habíamos hecho nosotros, de La Bestia Pop".

Versionaron temas de Soda Stereo, de Los Redondos, de Maná en su último disco (hacen "Oye mi amor", en "Simplemente Los Palmeras"). ¿Tuvieron alguna devolución de esos artistas?

Camino: No, únicamente tenemos un comentario de Patricio Rey (sic) de que el cover que más le gustaba de los que había escuchado era el que habíamos hecho nosotros, de La Bestia Pop.

Hoy la cumbia tiene distintas vertientes: la villera, la electrónica, el cuarteto, la norteña, la santafesina. ¿Cómo se llevan con cada estilo?

Cacho: La relación es buenísima, tal es así que de la mayoría de los grupos somos amigos. A los más jóvenes les llama la atención nuestra vigencia después de tantos años. ¿El secreto? Un trabajo invisible, bien organizado, pensado, todo. Muchas cosas pequeñas.

Camino: Nosotros tomamos como lema una frase del General Perón: "La organización vence al tiempo". Somos una sociedad de músicos empresarios.

La cumbia villera, además de un cambio estético, también fue un grito de sectores populares que se vieron afectados por la crisis de fines de los '90. ¿Es su cumbia un género con alguna ideología?

Camino: Nosotros nunca nos apoyamos en lo político. Tuvimos un gran problema con un tema que habíamos grabado en el año '99, que se llama ¿Para qué la votaste?. En el año 2006 salió a la luz un video musicalizado con ese tema, donde mostraba lugares de mucha miseria. La canción hablaba de una reina que cuando ganó se olvidó del pueblo. La gente lo asoció con Cristina. Nosotros no podíamos ser tan visionarios como para saber en el '99 que íbamos a estar gobernados por una presidenta. Nos trajo muchos dolores de cabeza, especialmente visitas de la AFIP. No podemos asegurar que fue por eso, pero lo olfateamos. Fue en la época que estaba el problema con el campo por la 125, ahí nació el video. Cuando teníamos que pasar por los piquetes de la gente del campo corrían los tractores y pasábamos vitoreados. La gente pensó que era una canción de protesta contra la presidenta del pueblo.

Cacho: No era esa la intención, para nada. La canción era de 1999.

"Como dijo la Mona Jiménez: "No entiendo por qué tanto problema, si el Do Mayor que hago yo es el mismo que hacía Beethoven". La conexión con el público vale mucho más que el estudio, las cátedras y lo académico. Podés invertir el dinero que vos quieras para hacer sonar tu disco, pero si la gente no lo acepta, no alcanza la fortuna que puedas gastar".

Siempre hubo cierto desprecio de clase hacia la cumbia. ¿Cómo lo viven hoy?

Camino: Vos me decís esto hoy, siglo XXI, imaginate lo que tuvimos que luchar en los años '70. Ahí sí éramos totalmente discriminados. Hasta por nuestros mismos pares, músicos que tocaban rock o música pop, que nos trataban como "los negros que tocan cumbia". No guardamos rencores ni estamos resentidos. El tiempo echó por tierra todo eso. Que uno sea negro y le guste la cumbia no significa que sea una mala persona. Nosotros trabajamos en serio.

Cacho: Incluso la cumbia misma pasó a otras capas sociales. Hoy la cumbia no sólo se baila en los barrios, sino también en los boliches, y en los mejores lugares que te puedas imaginar. La aceptación es casi de todo el público.

El rockero de neandertal tiene un latiguillo: "la cumbia no es música". ¿Qué responden frente a eso?

Cacho: Si supiera la cantidad de público que se mueve cada fin de semana a raíz de los bailes populares y los distintos eventos, se va a dar cuenta de que hay un movimiento social a partir de la movida tropical. Esa gente que habla desde atrás de los escritorios me parece que no va más.

Camino: Le respondería lo mismo que dijo la Mona Jiménez: "No entiendo por qué tanto problema, si el Do Mayor que hago yo es el mismo que hacía Beethoven". ¿Cómo se puede discriminar de esa manera? Nosotros somos músicos, hemos estudiado. Por otro lado, la conexión con el público vale mucho más que el estudio, las cátedras y lo académico. Los Palmeras tienen una voz que atrapa, un sonido que envuelve, y no hay nada extraño. Ese ida y vuelta con el público es lo difícil de lograr. Vos podés invertir el dinero que vos quieras para hacer sonar tu disco, pero si la gente no lo acepta, no alcanza la fortuna que puedas gastar. La cumbia, como toda música, es un arte, aunque todavía haya pruritos alrededor del género.



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